¿Qué es lo más difícil que te ha tocado enfrentar en la vida?

Hace poco, alguien me hizo exactamente esta pregunta.

Y me quedé pensando…

Por mi mente cruzaron diferentes momentos y situaciones de mi vida y sin embargo, llegué a esta conclusión:

Creo que una de las cosas más difíciles a las que me he enfrentado en la vida ha sido a mí misma.

Aprender a escucharme, a cuidarme, a respetarme y a ser considerada conmigo misma fue un proceso largo.

Hoy en día es mucho más sencillo, pero no siempre fue así.

Desde la escuela, me había acostumbrado “a dar mi 100%” y me sentía orgullosa de exigirme el 200% si era necesario.

Y ese 200% fue en ascenso conforme fui trabajando y creciendo profesionalmente.

Dormir poco o nada era normal para mí. 

Hubo un tiempo en el que daba clases de 7:00am a 9:00am, llegaba corriendo a la agencia de publicidad en la que trabajaba a las 9.30am y salía corriendo -con suerte- a las 7:00pm para entrar al posgrado y salir de ahí a las 10:00pm para llegar a casa a cenar cualquier cosa, calificar a mis alumnos o preparar clase y después, dormir «algo».

Recuerdo que a veces iba al baño en la agencia, solo para poder dormir 5 minutos. Estaba exhausta y orgullosa. ¡Ja!

Cumplía con los estándares de productividad y compromiso  que había aprendido y que también me pedían en todos lados: como docente, como copy en la agencia y como estudiante de posgrado.

Hasta que colapsé y eso me mandó a la cama dos años y medio.

Y en esos dos años y medio, aprendí más de mí misma y de lo que quería, que en toda mi carrera.

Sin duda a partir de esos dos años fue cuando empecé a buscar ideas – o semillas, como yo las llamo – que me ayudaran a diseñar una nueva vida, una nueva estructura.

Y las encontré. 

Descubrí que no “tengo que” nada. Porque siempre tengo elección.

Aunque no lo parezca en ese momento.

Aunque se vea abrumador, gigante, imposible o irreal «porque nadie lo hace de esa manera»… yo tengo elección y  soy yo quien decide si quiero o no hacer algo.

Aprendí que es mucho mejor para mí, tomarme un día de descanso que pedirle a mi organismo más de lo que puede dar. 

Porque ese día de descanso es de reset y si lo ignoro, puede que no tenga una tercera oportunidad. Porque en este momento estoy viviendo literalmente my second chance.

Y en el camino de mi aprendizaje, también descubrí mi propósito: Ayudar a las personas a encontrar otra forma de trabajar, otra manera de abordar las responsabilidades del día a día. 

Con pausas

En slow

Cuidando de sí mism@s, porque son lo más valioso que tienen.

Por eso escribo, por eso diseño estructuras, sistemas, metodologías… 

Porque con cada una yo también me recuerdo a mí misma lo que es verdaderamente importante y valioso: mi vida.

Y hoy escribo esto para recordarme —y recordarte— que no “tenemos que” nada. 

Siempre hay elección.

PH1N1X – Lía VM –


What’s the hardest thing you’ve ever had to face in life?

Someone recently asked me exactly this question.

And I was left wondering…

Different moments and situations in my life flashed through my mind, and yet I came to this conclusion:

I think one of the hardest things I’ve ever faced in life has been myself.

Learning to listen to myself, take care of myself, respect myself, and be considerate of myself was a long process.

It’s much easier today, but it wasn’t always this way.

Since I was in high school, I had gotten used to «giving 100%» and I prided myself on pushing myself to 200% if necessary.

And that 200% increased as I worked and grew professionally.

Sleeping little or not at all was normal for me.

There was a time when I taught classes from 7:00 a.m. to 9:00 a.m. I would rush to the advertising agency where I worked at 9:30 a.m. and rush out (if I was lucky) at 7:00 p.m. to get to graduate school and leave by 10:00 p.m. to get home to grab some dinner, grade my students, or prepare for class, and then get some sleep.

I remember sometimes going to the bathroom at the agency just to get a 5-minute sleep. I was exhausted and proud. Ha!

I met the productivity and commitment standards I had learned and that were also required of me everywhere: as a teacher, as a copywriter at the agency, and as a graduate student.

Until I collapsed, and that sent me to bed for two and a half years.

And in those two and a half years, I learned more about myself and what I wanted than in my entire career.

Without a doubt, it was from those two years on that I began searching for ideas—or seeds, as I call them—that would help me design a new life, a new structure.

And I found them.

I discovered that I don’t «have to» do anything. Because I always have a choice.

Even if it doesn’t seem like it at the time.

Even if it seems overwhelming, gigantic, impossible, or unrealistic «because no one does it that way»… I have a choice, and I’m the one who decides whether or not I want to do something.

I learned that it’s much better for me to take a day off than to ask my body for more than it can give.

Because that day of rest is a reset, and if I ignore it, I may not get a third chance. Because right now, I’m literally living my second chance.

And along the way, I also discovered my purpose: to help people find another way of working, another way of approaching daily responsibilities.

With pauses

Slowly

Taking care of themselves, because they are the most valuable thing they have.

That’s why I write, that’s why I design structures, systems, methodologies…

Because with each one, I also remind myself of what is truly important and valuable: my life.

And today I write this to remind myself—and to remind you—that we don’t «have to» anything.

There is always a choice.

PH1N1X – Lía VM –

El secreto de la productividad se llama equilibrio.

«El trabajo se acumula y no paran de llegar pendientes.»

«Tengo muchas cosas por hacer, la vida no me da para tanto»

¿Te identificas con alguna de estas afirmaciones? Probablemente.

Estas son por lo menos dos constantes en las verbalizaciones que escucho en las juntas con mis clientes y con mis amig@s. Es como si tod@s siempre estuvieran rebasados con lo que tienen que hacer.

Así que empecemos por preguntar:

Imagen: Becoming Agile

Y mi respuesta sería: Realizar mis actividades profesionales y sentirme bien físicamente.

Partiendo de esa base, analicemos un poco el entorno profesional en el que estás:

Sea cual sea la industria de la que formas parte, cada actividad que realizas va alineada con otras tantas que alguien más ejecuta y así, de forma colaborativa y casi sin sentirlo, estamos creando, brindando servicio a nuestros clientes, produciendo algo… ¡Haciendo magia!

Tu trabajo, esa actividad que desarrollas día con día, forma parte de la suma de las actividades de todos los que integran la organización a la que perteneces y si lo piensas un poco, cuando hay más trabajo, por lo regular significa que hay más ventas, que hay más solicitudes y que a la empresa le está yendo bien. ¡Eso es algo muy bueno!

Espera, sé que por tu mente está pasando una lista de «otras razones» por las que hay más trabajo. Es posible, solo que el objetivo de este post es encontrar otra perspectiva, no justificar las razones por las que estás abrumadx. Así que retomemos:

Si estás full de pendientes, ese es un buen momento para tomarte un tiempo y establecer prioridades que te permitan encontrar equilibrio.

Imagen: Becoming Agile

Dime algo, ¿A qué hora empiezas a trabajar?

Probablemente a las 8:30am y terminas pasadas las 6:00pm y… ¿Te tomas un break de 10 a 15 minutos después de algunas horas de estar trabajando? ¿Respetas tu horario de comida y disfrutas esa hora de comida para aprovechar los alimentos? ¿Te detienes unos minutos cuando estás cansado? o ese es exactamente el momento en el que «te exiges más» para terminar rápido y eso es exactamente lo que no sucede, porque te dan las 9:00pm o más y sigues trabajando.

Si lo que acabo de hacer es describir uno de tus días, evidentemente estás desequilibrado y por lo tanto tu productividad va a la baja. Lo notes o no, lo admitas o no, eso es lo que está pasando.

Entonces, vamos a buscar un punto que te ayude a empezar a equilibrarte mentalmente.

Piensa que ser productivo significa que eres capaz de hacer lo que tienes que hacer en un tiempo promedio, treinta minutos, una hora, dos… todo depende de la tarea que estés realizando.

Que estás clarx y despejadx para resolver las situaciones que se van presentando a lo largo del día y que tienes la energía suficiente para rendir bien tus ocho horas de trabajo. Eventualmente hablaremos de este número de horas, pero no en este post 😉

¿Así que en dónde está el equilibrio? En tus descansos entre una cosa y otra, cinco minutos de estirarte o caminar un poco es fantástico.

El equilibrio está en comer bien, en establecer prioridades y hablar con tu equipo para ir viendo los avances de los proyectos y sobre todo, en que tú seas consciente de que los reportes, las presentaciones y las juntas o lo que sea, cada cosa tiene su tiempo y su espacio.

Eres tú y solo tú quien marca el ritmo de lo que haces cada día y tu equipo se alinea de manera natural contigo.

Recuerda: La vida se conforma de muchos elementos, así que asegúrate de que estás cuidando de ti y detente cuando lo necesites.

Lía Vicencio M. -PH1N1X- Escritora y creadora de sistemas y modelos | Autora de ESLOWSBAN® | Fundadora de Becoming Agile

Imagen: Becoming Agile

Qué es Becoming Agile

Alinear equipos es compartir con las empresas y las personas lo que he aprendido en el transcurso de mi carrera profesional y de mi vida a nivel personal:

Cómo trabajar de un modo distinto, donde el balance y la libertad son los protagonistas, porque ser Agile es más que una metodología, es una filosofía y un estilo de vida.